Muchas personas han pasado por la dificil situación de no poder ofrecer un lugar cómodo para dormir a una visita, ya sea un familiar o amistad. Pocos lo contemplan a la hora de amoblar su vivienda o piso, pero es una situación muy común y es mejor estar preparados. Para ello, contar con un sofá cama o un futón sería muy oportuno. El dilema llega al momento de escoger entre uno u otro.
En Sofás Camas Cruces estamos al tanto de ello, por lo que nos enfocamos en asesorar bien a nuestros clientes. De este modo, nos aseguramos de que adquieran el producto más adecuado según sus necesidades. Así que, en seguimiento de este pilar, dedicaremos el siguiente artículo a hablar sobre las particularidades de cada uno de ellos. Estas son las diferencias entre un sofá cama y un futón.
La estructura y la forma
La diferencia más notoria entre un futón y un sofá cama radica en su estructura y forma. A simple vista, este último parece un mueble de gran tamaño y muy adecuado para recibir a dos o tres personas. También suele estar acompañado de una tapicería compleja, gruesa y de grandes cojines. Y, claro está, cuenta con respaldos y reposa brazos que delimitan su estructura. El colchón suele esconderse en la parte de abajo.
En cambio, el futón suele mostrarse mucho más simple, pequeño y práctico. Consiste básicamente en un colchón parecido a las camas japonesas doblado de modo que pueda servir también como un sofá. Su intención es similar a la del sofá cama, pero la forma en que se construye es totalmente diferente. Por lo general, carece de reposa brazos y el respaldo lo constituye el mismo colchón que servirá para acostarse.
La forma de apertura
La forma en que se abre un sofá cama también es diferente a la de un futón. El primero suele incluir un sistema de palanca que permite sacar el colchón que se guarda generalmente en la parte de abajo. De hecho, esta funciona como un mecanismo de cierre y seguridad al mismo tiempo; al accionarla, se puede extraer el colchón. Al integrarlo nuevamente, esta permanece fija para mantenerlo guardado.
Por su parte, el futón es básicamente un colchón dispuesto sobre una superficie plegable de madera o metal. Esta debe ser resistente y cumplir con aspectos ergonómicos para mayor comodidad. No necesita un sistema de palanca para sacar nada, aunque ciertos modelos podrían incluirlo. Pero, en general, su forma de apertura es bastante simple y rápida en comparación con un sofá cama.
El peso
La descripción de la estructura de un futón y un sofá cama estándar deja en evidencia que otra diferencia importante entre ellos es el peso. Si bien los modelos varían, es un hecho que un futón es mucho más ligero que un sofá cama estándar. En primer lugar, porque en este último hay un colchón integrado y todo un sistema para desplegarlo; mientras que el futón está conformado principalmente por este.
El diseño y la intención decorativa
Está claro que, a nivel funcional, un futón y un sofá cama persiguen un mismo objetivo: servir de asiento y de cama. Sin embargo, esta unanimidad puede cambiar al explorarlos desde el punto de vista decorativo. Los futones suelen encajar fácilmente en los espacios con enfoque minimalista, mientras que la complejidad de un sofá cama quizá sea más difícil de integrar.
La ergonomía y la comodidad
Aunque existe la ergonomía, la comodidad puede llegar a ser muy relativa. Esto es evidente al comparar un futón con un sofá cama, dos estructuras muy diferentes que pueden ser cómodas e incómodas. Lo cierto es que el colchón del sofá cama suele ser más grueso que el del futón, pero esto dependerá de su acabado. A ello sumamos aspectos como el respaldo, apoyo lumbar y los reposa brazos.
Por último, el precio
Y, como es de esperar, el precio de cada uno es muy diferente. El sofá cama suele ser mucho más costoso dada la cantidad de material y mecanismos que incluye. En cambio, el futón, destacado por su simpleza y minimalismo, suele ser mucho más económico. Sin embargo, todo depende también de aspectos como la calidad de los materiales y el acabado de cada modelo en particular.








